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En el año 2007 José Joaquín Ramos editó una antología de Ciencia Ficción venezolana
en el
Erídano Nº 15. Aquella iniciativa me motivó a emularla en el Necronomicón y realicé una convocatoria
para reunir historias cortas de terror escritas por autores venezolanos. Llegaron los cuentos y entonces
comenzaron a pasar los días y éstos se acumularon en semanas, meses y años. Afortunadamente todo se
detuvo allí y no pasó a décadas, razón por la cual el presente número llega a todos ustedes. Aunque no
duden que por un momento algunas personas, incluso allegados al
proyecto, dudaron que este número se concretaría… ¡gente de poca fe! Así parecen
ir las cosas con mi mal merecida fama de relajado editor de fanzines. ¡Nada más lejano de la verdad!
Bueno, lo suficientemente alejado de la verdad como para que las excepciones confirmen la regla.
Es para mí un placer haber leído todos los relatos que llegaron a mi buzón de correo.
Trece autores se presentan
en este número (poco más de cuatro veces el número usual, pero este es un número especial… ¡es el número 20! ), doce
ficciones que principalmente reptan y se deslizan gorgoteando en el género del terror. Durante la convocatoria
circulé la invitación hasta en los antros más sórdidos, que de paso son los mejores lugares para encontrar
excelentes historias de este género, le escribí hasta el mismísimo Cthulhu. Desafortunadamente, Cthulhu me
aseguró que no es venezolano, además que me comentó de manera confidencial que sus habilidades literarias eran
bastante escasas, sobre todo si comenzamos por su incapacidad de asir un simple lápiz. Me dijo en su lengua arcana que lo
suyo era pura praxis y se guiaba por el instinto. En mi búsqueda de firmas escribí a todas las direcciones,
grupos y personas conocidas que supuse podían estar interesadas en el irresistible material de mi propuesta:
parir una ficción terrorífica, vérselas con un seudoeditor obsesivo, corregir, corregir y volver a corregir
innumerables versiones de un relato y para colmo no recibir ni un centavo a cambio, excepto mi más efusivo y
feroz agradecimiento... Algo que algunos se han atrevido a catalogar como acoso literario.
Invité a todos mis conocidos y desconocidos y al final los cuentos comenzaron a llegar, acumulándose unos sobre
otros ante mi desesperación por una fuga masiva de horas, que se perdían de vista sin dejar el más mínimo rastro.
La tarea de preparación fue larga: más o menos como la promesa de mi irresistible propuesta. Leer y corregir.
Enviar el relato revisado al escritor y esperar la respuesta. Recibir la nueva versión y volver a leer y corregir. Pocas veces había
sentido aquel poder sobrenatural fluir de mis comentarios y me dejé poseer por
esa locura desenfrenada y
comenté, comenté y comenté.
En algún momento de estos tres años algún autor atentó contra mi existencia virtual, un par más dejaron de ser mis
amigos en Facebook y el resto simplemente ignoró mis correos electrónicos y aguardó con paciencia a que mi
obsesión se enfriara y las aguas alcanzaran su nivel normal. Llegado ese momento comencé a escribir este
editorial donde los más perspicaces notarán en algunas palabras la increíble conmoción mental que aún me afecta.
En este número especial invité a Juan Raffo y a William Trabacilo a realizar una ilustración a cada uno de los
cuentos. Un caso extraordinario en el Necronomicón. Seis ilustraciones de Raffo y seis ilustraciones de Trabacilo.
Toda una galería de imágenes de terror. Pasen y admírenlas, pero por favor, absténgase de utilizar el flash de sus
cámaras.
Aquí está. Por fin. Doce ficciones de terror. Miradas rápidas al horror
que está a nuestro alrededor o dentro de nosotros mismos. Doce autores
que escriben ficción fantástica en Venezuela, al menos otra cantidad
similar, conocidos y otros no tanto, se abstuvieron, pero espero que
pronto caigan, tengo paciencia, sé que lo harán. Los enredaré
con trampas sutiles y entrarán en este vórtice que succiona y atrapa llamado Necronomicón. Por ahora disfruten
el excelente banquete que hemos preparado para ti.
Contenido
Génesis
por Ermanno Fiorucci.
Ciertas Patologías
por Jorge Gómez Jiménez.
Un Éxito Antinatural
por Susana Sussmann.
Noche en el Barrio por
William A. Trabacilo.
Quintaesencia
por Juan Carlos Aguilar.
Por Ti por Víctor Pineda.
Mecamorfosis
por Ronald R. Delgado C.
Prisión Interior
por Vladimir Vásquez.
Escapismo por Julio
Nicolás Camacho.
El grito por Luis
González Pico.
Al Final del Camino
por Siria Useche y Alejando Sosa.
Círculo
por Gabriel Caicedo.
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